Tips para que dar un oral en clase ¡No sea tu pero pesadilla!

Cada vez que te dicen que te toca dar un oral, dejás de dormir. Los nervios te carcomen y cuando pasás al frente tu corazón empieza a acelerar los latidos, sudás y te vienen temblores. Algunos le llaman pánico escénico… y aunque parezca que no hay solución, existen varios trucos que te pueden ayudar muchísimo a que ese momento no se transforme en tu peor pesadilla.

 1. Practicá antes para mejorar los posibles errores.

Podés pararte frente a un espejo y dar el oral que te corresponde. Ahí vas a ver cuándo deberías hacer pausas y cuándo tomar aire para continuar. Es importante que tengas la chance de hacerlo y “verte”. Si podés grabarte con un smarphone, mejor, así ves la grabación y sabés exactamente cuáles podrían ser tus puntos débiles. A veces, sin darnos cuenta, nos estamos comiendo una uña o rascándonos la cabeza, producto de los nervios, pero la impresión es muy, muy fea. Tomá una postura firme, con la frente en alto y estate segura de lo que vas a decir, imponiendo la voz y mirando a un punto fijo. Es cuestión de práctica.

2. Preparate. 

Antes de ser el centro de atención, escribí un resumen que incluyan los puntos fundamentales que querés decir. El oral puede ser largo, la temática también, pero siempre hay dos o tres cosas que son básicas que las nombres. Hacé el listado y recordalas. Si además las podés relacionar con alguna experiencia personal, mejor, porque te va a ayudar a comprenderlas e incluso hasta las podés mechar en el oral como conclusión propia. El profe va a alucinar. Otro truquito para recordarlas es tener palabras clave que te advierten qué es lo que querés decir.

3. Hacé tu pre-stage.

Ok, ya casi te toca. Andá al baño o a un lugar privado y aflojá tus cuerdas vocales como una cantante, tus músculos como un gimnasta y suspirá para abrir el estómago y el pecho.

4. Adueñate del salón de clases.

Llegó el momento taaan esperado. Cada uno de tus compañeros te está viendo —tus zapatos, tu outfit, tu cabello, ¡todo! Es el momento de adoptar la posición de guerrera, es decir, hombros hacia atrás, frente en alto y mirada convencida. Todo esto sumado a una sonrisa (como si no estuvieses nerviosa, ¡je!) ayudan a que tu comportamiento cambie y te hagan actuar mucho más segura.

5. Lanzate con todo.

No temas no recordar algo. A veces quedar en blanco te da el pie para arrancar el oral por un lugar donde no habías practicado y eso incluso hace que toda tu magia se despliegue y encandiles al grupo con naturalidad. Recordá que lo difícil es arrancar, luego, ya estás en el baile y sin darte cuenta, ¡bailás!

 

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